Anomalías uterinas congénitas

A veces, la causa de la infertilidad puede atribuirse a anomalías congénitas (defectos de nacimiento) del útero, o las que ocurren después del nacimiento. Tanto las anomalías uterinas congénitas como las adquiridas son causas importantes de infertilidad, pérdida recurrente del embarazo y pueden crear dificultades para llevar un embarazo a término.

Los médicos de la Clínica de Fertilidad Medfem son expertos en el diagnóstico y tratamiento de anomalías uterinas. Mediante el uso de técnicas de imagen avanzadas como los histerosalpingogramas (HSG) y los ultrasonidos transvaginales en mujeres en edad reproductiva, nuestros médicos pueden detectar más fácilmente la presencia de anomalías uterinas en las pacientes.

Normalmente, las anomalías congénitas, presentes desde el nacimiento y denominadas anomalías mullerianas, se producen cuando el útero se está formando en el feto. El útero se desarrolla a partir de un tipo de tejido especializado llamado tejido de Muller. Durante el desarrollo embrionario, un feto femenino en realidad comienza con dos úteros pequeños, uno cerca de cada riñón. A medida que el feto se desarrolla, cada útero migra hacia el tejido que finalmente se convierte en la vagina, y hacia la mitad del cuerpo de la paciente, donde se fusiona con el útero del otro lado. En circunstancias normales, la pared donde se unen los dos úteros se reabsorbe por completo, desde la parte inferior del útero hasta la parte superior, lo que da como resultado una cavidad uterina de forma triangular. Cualquier alteración de este desarrollo puede conducir a una anomalía mulleriana.

Las anomalías mullerianas más comunes incluyen:

  • Útero septado: un útero septado es donde el interior del útero está dividido por una pared muscular o fibrosa (tabique). El tabique puede extenderse solo parcialmente hacia el útero (útero septado parcial) o puede llegar hasta el cuello uterino (útero septado completo. Aproximadamente una mujer de las mujeres 45 está afectada (Chan et al 2011a).
  • Útero bicorne: Un útero bicorne (un útero con dos 'cuernos') es la anomalía uterina congénita más común. En lugar de que el útero tenga forma de pera, tiene la forma de un corazón, con una profunda hendidura en la parte superior. Se le llama útero con dos cuernos, por su forma. Esto significa que el bebé tiene menos espacio para crecer que en un útero de forma normal. Se cree que menos de una mujer de cada 200 mujeres tiene un útero bicorne (Chan et al 2011a).
  • Útero unicorniado: un útero unicorniado (una matriz con un 'cuerno') ocurre cuando el tejido que forma la matriz no se desarrolla adecuadamente. Esta es una condición muy rara que afecta aproximadamente a una de las mujeres 1,000. Un útero unicornuado tiene solo la mitad del tamaño de un útero normal y la mujer tiene solo una trompa de Falopio. Sin embargo, generalmente tiene dos ovarios, pero generalmente solo uno estará conectado al útero.
  • Útero didelfo: esta condición existe cuando una mujer tiene dos cuerpos uterinos separados, cada uno con un cuello uterino. Las mujeres con esta malformación generalmente no tienen una dificultad sustancialmente mayor para quedar embarazadas, pero pueden tener un mayor riesgo de parto prematuro, parto de nalgas y aborto espontáneo. Afecta aproximadamente a una de las mujeres 350.

Aproximadamente una de cada seis mujeres tiene un útero que se inclina hacia atrás, hacia la columna, que se aleja de la vejiga en lugar de sobre ella (útero retrovertido). Esto no es una anomalía. No afectará el crecimiento de su bebé, aunque puede significar que su bulto comience a aparecer más tarde que en otras mujeres, y no la hará menos fértil.

Entre todas las anormalidades uterinas congénitas, el útero septado y bicornuato es el más común y el más altamente asociado con la falla reproductiva y las complicaciones obstétricas, incluyendo aborto involuntario del primer y segundo trimestre, parto prematuro, mala presentación fetal, retraso del crecimiento intrauterino e infertilidad.

Diagnóstico

Un historial médico completo y un examen físico pueden llevarnos a sospechar que existe una anomalía uterina congénita. Sin embargo, se requieren estudios de imágenes, como una histerosalpingografía (HSG) y una ecografía, o una resonancia magnética para visualizar el útero y confirmar que existe una anomalía uterina congénita.

Resultados

No existen tratamientos no quirúrgicos para las anomalías uterinas congénitas. Las recomendaciones para el tratamiento quirúrgico de las anomalías uterinas congénitas dependen de la anomalía particular y del historial reproductivo de la mujer. Si se diagnostica un útero septado o bicornuato durante una evaluación de infertilidad y / o pérdida del embarazo, generalmente se recomienda el tratamiento quirúrgico. No se ha demostrado que ningún procedimiento quirúrgico sea eficaz en el tratamiento del útero unicornuado o del útero didelfis.

El embarazo generalmente se puede intentar aproximadamente tres meses después de la cirugía, y el pronóstico para un embarazo exitoso es excelente. Es poco probable que su ginecólogo le permita proceder con un parto normal y puede insistir en que se realice una cesárea en función del mayor riesgo de ruptura uterina durante el parto.

Anormalidades uterinas adquiridas

Una variedad de otras anomalías uterinas pueden desarrollarse después del nacimiento. Estos se conocen como "anomalías adquiridas". Los ejemplos incluyen pólipos endometriales, adherencias intrauterinas y fibromas uterinos.

Estas afecciones con frecuencia causan síntomas, como calambres menstruales cada vez más intensos, sangrado vaginal más abundante o irregular o cambios en la función intestinal o de la vejiga. En algunas ocasiones, los pacientes desconocen que tienen estas condiciones y solo se descubren como parte de una evaluación de fertilidad. Por lo general, los fibromas grandes se pueden detectar durante un examen pélvico; sin embargo, los fibromas más pequeños, los fibromas dentro de la cavidad uterina, los pólipos y las adherencias solo pueden detectarse mediante algún tipo de técnica de imagen, ya sea una ecografía, una HSG o un sonohisterograma.

Si le han diagnosticado o sospecha que tiene una anomalía uterina, los especialistas de la clínica Medfem Fertility están aquí para brindarle la información necesaria para ayudarlo a tomar decisiones informadas sobre el tratamiento.

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